Primera Lectura 1Cor 1:18-25
La doctrina de la Cruz es, en efecto, locura para los que perecen; pero para nosotros los que somos salvados, es fuerza de Dios. Porque escrito está: “Destruiré la sabiduría de los sabios, y anularé la prudencia de los prudentes”. 20. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? ¿Dónde el disputador de este siglo? ¿No ha trocado Dios en necedad la sabiduría del mundo? Pues en vista de que según la sabiduría de Dios el mundo por su sabiduría no conoció a Dios, plugo a Dios salvar a los que creyesen mediante la necedad de la predicación. Así, pues, los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría; en tanto que nosotros predicamos un Cristo crucificado: para los judíos, escándalo; para los gentiles, insensatez; mas para los que son llamados, sean judíos o griegos, un Cristo que es poder de Dios y sabiduría de Dios. Porque la “insensatez” de Dios es más sabia que los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres.
Salmo Responsorial Sal 117:1bc, 2
1. ¡Hallelú Yah! Alabad a Yahvé, naciones todas, celebradle todos los pueblos;
pues su misericordia se ha confirmado sobre nosotros, y la fidelidad de Yahvé permanece para siempre.
Evangelio Mc 1:14-20
Después que Juan hubo sido encarcelado, fue Jesús a Galilea, predicando la buena nueva de Dios, y diciendo: “El tiempo se ha cumplido, y se ha acercado el reino de Dios. Arrepentíos y creed en el Evangelio”. Pasando a lo largo del mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, hermano de Simón, que echaban la red en el mar, pues eran pescadores. Díjoles Jesús: “Venid, seguidme, y Yo os haré pescadores de hombres”. Y en seguida, dejando sus redes, lo siguieron. Yendo un poco más adelante, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, que estaban también en la barca, arreglando sus redes. Al punto los llamó; y ellos dejando a Zebedeo, su padre, en la barca con los jornaleros, lo siguieron.