Santa Eduviges, religiosa

Copiado al portapapeles

Abre Facebook y pégalo en tu publicación.

Primera Lectura Eclo 26:1-4, 13-16

Dichoso el marido de una mujer virtuosa, porque será doblado el número de sus años. La mujer fuerte es el consuelo de su marido, y le hace vivir en paz los años de su vida. Es una suerte dichosa la mujer buena; suerte que tocará al que teme a Dios, y le será dada al hombre por sus buenas obras. Ora sea rico, ora pobre, tendrá contento el corazón, y alegre en todo tiempo su semblante.

Vela atentamente sobre la hija que no refrena sus ojos; no sea que hallando oportunidad, desfogue sus pasiones. Séate sospechosa toda inmodestia de sus ojos, y no te maravilles si no hace caso de ti. Como un caminante sediento, aplicará la boca a la fuente, beberá de toda agua cercana, se sentará junto a cualquier estaca (de tienda) y abrirá la aljaba a cualquiera saeta hasta que más no pueda. La gracia de la mujer hacendosa alegra al marido, y le llena de jugo los huesos.

Salmo Responsorial Sal 128:1-2, 3, 4-5

Cántico gradual. Dichoso tú que temes a Yahvé, que andas en sus caminos. Pues comerás del trabajo de tus manos; serás bendito, te irá bien:

tu esposa, parra fecunda en el interior de tu casa; tus hijos, retoños de olivo alrededor de tu mesa.

Así será bendecido el hombre que teme a Yahvé. Te bendiga Yahvé desde Sión, para que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida;

Evangelio Mc 3:31-35

Llegaron su madre y sus hermanos, y quedándose de pie afuera, le enviaron recado, llamándolo. Estaba sentada la gente alrededor de Él y le dijeron: “Tu madre y tus hermanos están fuera buscándote”. Mas Él les respondió y dijo: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y dando una mirada en torno sobre los que estaban sentados a su alrededor, dijo: “He aquí mi madre y mis hermanos. Porque quien hiciere la voluntad de Dios, ese es mi hermano, hermana y madre”.