Sábado de la 31.ª semana del Tiempo Ordinario

Copiado al portapapeles

Abre Facebook y pégalo en tu publicación.

Primera Lectura Flp 4:10-19

Me regocijé grandemente en el Señor de que por fin retoñasteis en vuestros sentimientos hacia mí. A la verdad estabais solícitos, pero no teníais la oportunidad. No os lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a estar contento con lo que tengo. Sé vivir en humildad, y sé vivir en abundancia; en todo y por todo estoy avezado a tener hartura y a sufrir hambre; a tener sobra y a tener falta. Todo lo puedo en Aquel que me conforta. Sin embargo, habéis hecho bien en haceros copartícipes de mi estrechez. Bien sabéis también vosotros, oh filipenses, que en los comienzos del Evangelio, cuando salí de Macedonia, ninguna Iglesia abrió conmigo cuentas de dar y recibir, sino vosotros solos. Pues hasta en Tesalónica, más de una vez enviasteis con qué atender mi necesidad. No es que busque yo la dádiva; lo que deseo es que el rédito abunde a cuenta vuestra. Tengo de todo y me sobra. Estoy repleto, después de recibir de Epafrodito las cosas enviadas de vuestra parte, como olor suavísimo, sacrificio acepto, agradable a Dios. El Dios mío atenderá toda necesidad vuestra, conforme a la riqueza suya, con gloria en Cristo Jesús.

Salmo Responsorial Sal 112:1b-2, 5-6, 8a, 9

1. ¡Hallelú Yah! Dichoso el hombre que teme a Yahvé, en sus preceptos halla el sumo deleite. Su descendencia será poderosa sobre la tierra; la estirpe de los rectos es bendecida.

Bien le va al hombre que se compadece y presta; reglará sus negocios con discreción; nunca resbalará; el justo quedará en memoria eterna.

Su ánimo es constante, impávido, hasta ver confundidos a sus adversarios.

Distribuye y da a los pobres largamente; su justicia permanece para siempre, su triunfo será exaltado con gloria.

Evangelio Lc 16:9-15

Por lo cual Yo os digo, granjeaos amigos por medio de la inicua riqueza para que, cuando ella falte, os reciban en las moradas eternas. El fiel en lo muy poco, también en lo mucho es fiel; y quien en lo muy poco es injusto, también en lo mucho es injusto. Si, pues, no habéis sido fieles en la riqueza inicua, ¿quién os confiará la verdadera? Y si en lo ajeno no habéis sido fieles, ¿quién os dará lo vuestro?”. “Ningún servidor puede servir a dos amos, porque odiará al uno y amará al otro, o se adherirá al uno y despreciará al otro; no podéis servir, a Dios y a Mammón”. Los fariseos, amadores del dinero, oían todo esto y se burlaban de Él. Díjoles entonces: “Vosotros sois los que os hacéis pasar por justos a los ojos de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones. Porque lo que entre los hombres es altamente estimado, a los ojos de Dios es abominable.