Santos Andrés Dung-Lac, presbítero, y compañeros, mártires

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Primera Lectura Ap 14:14-19

Y miré y había una nube blanca y sobre la nube uno sentado, semejante a hijo de hombre, que tenía en su cabeza una corona de oro y en su mano una hoz afilada. Y salió del templo otro ángel, gritando con poderosa voz al que estaba sentado sobre la nube: “Echa tu hoz y siega, porque ha llegado la hora de segar, pues la mies de la tierra está completamente seca”. Entonces el que estaba sentado sobre la nube lanzó su hoz sobre la tierra y la tierra fue segada. Y salió otro ángel del santuario celestial teniendo también una hoz afilada. Y del altar salió otro ángel, el que tiene poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz afilada, diciendo: “Echa tu hoz afilada y vendimia los racimos de la vida de la tierra, porque sus uvas están maduras”. Y arrojó el ángel su hoz sobre la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó (la vendimia) en el lagar grande de la ira de Dios.

Salmo Responsorial Sal 96:10, 11-12, 13

Anunciad a las naciones: “Reina Yahvé; Él ha dado estabilidad al orbe, para que no vacile; rige a los pueblos con justicia.”

Alégrense los cielos, y regocíjese la tierra; retumbe el mar y cuanto lo llena; salte de júbilo el campo con todo lo que hay en él. Rebosarán entonces de exultación todos los árboles de la selva,

ante la presencia de Yahvé, porque viene, porque viene para gobernar la tierra. Gobernará la redondez de la tierra con justicia, y a los pueblos con su fidelidad.

Evangelio Lc 21:5-11

Como algunos, hablando del Templo, dijesen que estaba adornado de hermosas piedras y dones votivos, dijo: “Vendrán días en los cuales, de esto que veis, no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida”. Le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo ocurrirán estas cosas, y cuál será la señal para conocer que están a punto de suceder?” Y Él dijo: “Mirad que no os engañen; porque vendrán muchos en mi nombre y dirán: «Yo soy; ya llegó el tiempo». No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os turbéis; esto ha de suceder primero, pero no es en seguida el fin”. Entonces les dijo: “Pueblo se levantará contra pueblo, reino contra reino. Habrá grandes terremotos y, en diversos lugares, hambres y pestes; habrá también prodigios aterradores y grandes señales en el cielo.