Primera Lectura 1Pe 4:7b-11
El fin de todas las cosas está cerca; sed, pues, prudentes y sobrios para poder dedicaros a la oración. Ante todo, conservad asidua la mutua caridad, porque la caridad cubre multitud de pecados. Ejerced la hospitalidad entre vosotros sin murmurar. Sirva cada uno a los demás con el don que haya recibido, como buenos dispensadores de la gracia multiforme de Dios. Si alguno habla, sea conforme a las palabras de Dios; si alguno ejerce un ministerio, sea por la virtud que Dios le dispensa, a fin de que el glorificado en todo sea Dios por Jesucristo, a quien es la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo Responsorial Sal 148:1bc-2, 11-13a, 13c-14
1. ¡Hallelú Yah! Alabad a Yahvé desde los cielos, alabadlo en las alturas. Ángeles suyos, alabadlo todos; alabadle todos, ejércitos suyos.
reyes de la tierra y pueblos todos, príncipes y jueces todos de la tierra; los jóvenes y también las doncellas, los ancianos junto con los niños. Alaben el Nombre de Yahvé, porque solo su Nombre es digno de alabanza; su majestad domina la tierra y los cielos.
Alaben el Nombre de Yahvé, porque solo su Nombre es digno de alabanza; su majestad domina la tierra y los cielos. Él ha encumbrado el cuerno de su pueblo. Para Él es la alabanza de todos sus santos, los hijos de Israel, el pueblo familiar suyo. ¡Hallelú Yah!
Evangelio Mc 9:34b-37
Mas ellos guardaron silencio, porque habían discutido entre sí, durante el camino, sobre quien sería el mayor. Entonces, sentose, llamo a los Doce y les dijo: “Si alguno quiere, ser el primero, deberá ser el último de todos y el servidor de todos”. Y tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, y abrazándolo, les dijo: “El que recibe a uno de estos niños en mi nombre, a Mí me recibe; y el que a Mí me recibe, no me recibe a Mí, sino a Aquel que me envió”.