Primera Lectura Flp 3:8-14
Más aún, todo lo tengo por daño a causa de la preexcelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por Él lo perdí todo; y todo lo tengo por basura con tal de ganar a Cristo y en Él hallarme —no teniendo justicia mía, la de la Ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que viene de Dios fundada sobre la fe de conocerlo a Él y la virtud de su Resurrección y la participación de sus padecimientos— conformado a la muerte Suya, por si puedo alcanzar la resurrección, la que es de entre los muertos. No es que lo haya conseguido ya, o que ya esté yo perfecto, antes bien sigo por si logro asir aquello para lo cual Cristo Jesús me ha asido a mí. No creo, hermanos, haberlo asido; mas hago una sola cosa: olvidando lo que dejé atrás y lanzándome a lo de adelante, corro derecho a la meta, hacia el trofeo de la vocación superior de Dios en Cristo Jesús.
Salmo Responsorial Sal 15:2-3ab, 3cd-4ab, 5
El que procede sin tacha y obra justicia y piensa verdad en su corazón, cuya lengua no calumnia, que no hace mal a su semejante, ni infiere injuria a su prójimo;
cuya lengua no calumnia, que no hace mal a su semejante, ni infiere injuria a su prójimo; que tiene por despreciable al réprobo, y honra en cambio a los temerosos de Yahvé; que no vuelve atrás, aunque haya jurado en perjuicio propio;
que no presta su dinero a usura, ni recibe sobornos contra el inocente. El que así vive no será conmovido jamás.
Evangelio Jn 15:9-17
“Como mi Padre me amó, así Yo os he amado: permaneced en mi amor. Si conserváis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, lo mismo que Yo, habiendo conservado los mandamientos de mi Padre, permanezco en su amor. Os he dicho estas cosas, para que mi propio gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea cumplido. Mi mandamiento es que os améis unos a otros, como Yo os he amado. Nadie puede tener amor más grande que dar la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis esto que os mando. Ya no os llamo más siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor, sino que os he llamado amigos, porque todo lo que aprendí de mi Padre, os lo he dado a conocer. Vosotros no me escogisteis a Mí; pero Yo os escogí, y os he designado para que vayáis, y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que el Padre os dé todo lo que le pidáis en mi nombre. Estas cosas os mando, para que os améis unos a otros”.