San Pancracio, mártir

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Primera Lectura Ap 19:1, 5-9a

Después de esto oí en el cielo como una gran voz de copiosa multitud, que decía “¡Aleluya! La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios;

Y salió del trono una voz que decía: “¡Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, los que le teméis, pequeños y grandes!” Y oí una voz como de gran muchedumbre, y como estruendo de muchas aguas, y como estampido de fuertes truenos, que decía: “¡Aleluya! porque el Señor nuestro Dios, el Todopoderoso, ha establecido el reinado. Regocijémonos y saltemos de júbilo, y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y se le ha dado vestirse de finísimo lino, espléndido y limpio; porque el lino finísimo significa la perfecta justicia de los santos”. Y me dijo: “Escribe: ¡Dichosos los convidados al banquete nupcial del Cordero!” Díjome también: “Estas son las verídicas palabras de Dios”.

Salmo Responsorial Sal 103:1-2, 3-4, 8-9, 13-14, 17-18

De David. Bendice a Yahvé, alma mía, y todo cuanto hay en mí bendiga su santo Nombre. Bendice a Yahvé, alma mía, y no quieras olvidar todos sus favores.

Es Él quien perdona todas tus culpas, quien sana todas tus dolencias. Él rescata de la muerte tu vida, Él te corona de bondad y misericordia.

Misericordioso y benigno es Yahvé, tarde en airarse y lleno de clemencia. No está siempre acusando, ni guarda rencor para siempre.

Como un padre que se apiada de sus hijos, así Yahvé se compadece de los que le temen. Porque Él sabe de qué estamos formados: Él recuerda que somos polvo.

Mas la misericordia de Yahvé permanece [desde la eternidad y] hasta la eternidad, con los que le temen, y su protección, hasta los hijos de los hijos, de los que conservan su alianza y recuerdan sus preceptos para cumplirlos.

Evangelio Mt 11:25-30

Por aquel tiempo Jesús dio una respuesta, diciendo: “Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque encubres estas cosas a los sabios y a los prudentes, y las revelas a los pequeños. Así es, oh Padre, porque esto es lo que te agrada a Ti. A Mí me ha sido transmitido todo por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre conoce bien nadie sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiere revelar (lo). Venid a Mí todos los agobiados y los cargados, y Yo os haré descansar. Tomad sobre vosotros el yugo mío, y dejaos instruir por Mí, porque manso soy y humilde en el corazón; y encontrareis reposo para vuestras vidas. Porque mi yugo es excelente; y mi carga es liviana”.