Primera Lectura Is 61:9-11
Su descendencia será conocida entre las naciones, y su linaje en medio de los pueblos; todos cuantos los vieren, reconocerán que son ellos la raza bendita de Yahvé. Con sumo gozo me regocijaré en Yahvé, y mi alma se alegrará en mi Dios: pues me revistió con las vestiduras de la salvación, y me cubrió con el manto de la justicia, como a novio que se adorna con una corona, y como a novia que se engalana con sus joyas. Porque como la tierra hace brotar sus gérmenes, y como el huerto hace germinar sus semillas, así Yahvé hará florecer la justicia y la gloria ante todas las naciones.
Salmo Responsorial Sal 45:11-12, 14-15, 16-17
Oye, hija, y considera; aplica tu oído; olvida a tu pueblo y la casa de tu padre. El rey se prendará de tu hermosura; Él es tu Señor: inclínate ante Él.
Toda hermosa entra la hija del rey, vestida de tela de oro. Envuelta en manto multicolor es llevada al rey; detrás de ella son introducidas a ti, las vírgenes, sus amigas;
son conducidas alegremente y, dichosas, entran en el palacio del rey. Tus hijos ocuparán el lugar de tus padres; los establecerás príncipes sobre toda la tierra.
Evangelio Lc 11:27-28
Cuando Él hablaba así, una mujer levantando la voz de entre la multitud, dijo: “¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que Tú mamaste!” Y Él contestó: “¡Felices más bien los que escuchan la palabra de Dios y la conservan!”