Primeros mártires de la Iglesia de Roma

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Primera Lectura Rom 8:31b-39

Y a esto ¿qué diremos ahora? Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que aun a su propio Hijo no perdonó, sino que le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará gratuitamente todas las cosas con Él? 33. ¿Quién podrá acusar a los escogidos de Dios? Siendo Dios el que justifica, 34. ¿quién podrá condenar? Pues Cristo Jesús, el mismo que murió, más aún, el que fue resucitado, está a la diestra de Dios. Ese es el que intercede por nosotros. 35. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿la tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? según está escrito: “Por la causa tuya somos muertos cada día, considerados como ovejas destinadas al matadero”. Mas en todas estas cosas triunfamos gracias a Aquel que nos amó. Porque persuadido estoy de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni cosas presentes, ni cosas futuras, ni potestades, ni altura, ni profundidad, ni otra creatura alguna podrá separarnos del amor de Dios, que está en Cristo Jesús nuestro Señor.

Salmo Responsorial Sal 124:2-3, 4-5, 7b-8

si no hubiera estado Yahvé de nuestra parte cuando los hombres se levantaron contra nosotros, nos habrían tragado vivos al inflamarse contra nosotros su furor;

entonces nos habrían sumergido las aguas, el torrente habría pasado sobre nosotros y nuestra alma habría caído bajo las aguas tumultuosas.

Nuestra vida escapó como un pájaro del lazo de los cazadores. El lazo se ha roto y hemos quedado libres. Nuestro socorro está en el Nombre de Yahvé, el que hizo el cielo y la tierra.

Evangelio Mt 24:4-13

Jesús les respondió diciendo: “Cuidaos que nadie os engañe. Porque muchos vendrán bajo mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo”, y a muchos engañarán. Oiréis también hablar de guerras y rumores de guerras. ¡Mirad que no os turbéis! Esto, en efecto, debe suceder, pero no es todavía el fin. Porque se levantará pueblo contra pueblo, reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambres y pestes y terremotos. Todo esto es el comienzo de los dolores”. “Después os entregarán a la tribulación y os matarán y seréis odiados de todos los pueblos por causa de mi nombre. Entonces se escandalizarán muchos, y mutuamente se traicionarán y se odiarán. Surgirán numerosos falsos profetas, que arrastrarán a muchos al error; y por efecto de los excesos de la iniquidad, la caridad de los más se enfriará. Mas el que perseverare hasta el fin, ese será salvo.