Santa María Goretti, virgen y mártir

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Primera Lectura 1Cor 6:13c-15a, 17-20

Los alimentos son para el vientre y el vientre para los alimentos”; pero Dios destruirá el uno y los otros. En tanto que el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. Y Dios, así como resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros por su poder. 15. ¿No sabéis acaso que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Tomaré pues los miembros de Cristo para hacerlos miembros de una ramera? Tal cosa ¡jamás!

Pero quien se allega al Señor, un mismo espíritu es (con Él). Huid, pues, de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre, queda fuera del cuerpo, mas el que fornica, contra su mismo cuerpo peca. 19. ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y que ya no os pertenecéis a vosotros? Porque fuisteis comprados por un precio (grande). Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo.

Salmo Responsorial Sal 31:3cd-4, 6, 8ab, 16bc, 17

Inclina a mí tu oído, apresúrate a librarme. Sé para mí la roca de seguridad, la fortaleza donde me salves. Porque Tú eres mi peña y mi baluarte, y por la gloria de tu nombre, cuidarás de mí y me conducirás.

En tus manos encomiendo mi espíritu. ¡Tú me redimirás, oh Yahvé, Dios fiel!

Rebosaré de gozo y alegría por tu compasión; pues Tú ves mi miseria, y has socorrido a mi alma en sus angustias;

Mi destino está en tu mano; sácame del poder de mis enemigos y de mis perseguidores.

Muestra a tu siervo tu rostro sereno; sálvame por tu misericordia.

Evangelio Jn 12:24-26

En verdad, en verdad, os digo: si el grano de trigo arrojado en tierra no muere, se queda solo; mas si muere, produce fruto abundante. Quien ama su alma, la pierde; y quien aborrece su alma en este mundo, la conservará para vida eterna. Si alguno me quiere servir, sígame, y allí donde Yo estaré, mi servidor estará también; si alguno me sirve, el Padre lo honrará”.