Santos Cosme y Damián, mártires

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Primera Lectura Sab 3:1-9

Mas las almas de los justos están en la mano de Dios; y no llegará a ellas el tormento de la muerte. A los ojos de los insensatos pareció que morían; y su tránsito se miró como una desgracia, y como un aniquilamiento su partida de entre nosotros, mas ellos reposan en paz. Y si delante de los hombres han padecido tormentos, su esperanza está llena de la inmortalidad. Su tribulación ha sido ligera, y su galardón será grande, porque Dios hizo prueba de ellos, y los halló dignos de sí. Los probó como el oro en el crisol, y los aceptó como víctima de holocausto, y a su tiempo se les dará la recompensa. Brillarán los justos, y discurrirán como centellas por un cañaveral. Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos. El Señor reinará sobre ellos eternamente. Los que confían en Él, entenderán la verdad; y los fieles a su amor descansarán en Él, pues que la gracia y la paz es para sus escogidos.

Salmo Responsorial Sal 126:1bc-2ab, 2cd-3, 4-5, 6

Cántico gradual. Cuando Yahvé trajo de nuevo a los cautivos de Sión, fue para nosotros como un sueño. Se llenó nuestra boca de risas, y nuestra lengua de exultación. Entonces dijeron entre los gentiles: “Es grande lo que Yahvé ha hecho por ellos.”

Se llenó nuestra boca de risas, y nuestra lengua de exultación. Entonces dijeron entre los gentiles: “Es grande lo que Yahvé ha hecho por ellos.” Sí, Yahvé ha obrado con magnificencia en favor nuestro; por eso nos llenamos de gozo.

Oh Yahvé, cambia nuestro destino como los torrentes en el Négueb. Los que siembran con lágrimas segaran con júbilo.

Yendo, iban llorosos, llevando la semilla para la siembra; volviendo, vendrán con exultación, trayendo sus gavillas.

Evangelio Mt 10:28-33

Y no temáis a los que matan el cuerpo, y que no pueden matar el alma; mas temed a aquel que puede perder alma y cuerpo en la gehenna. 29. ¿No se venden dos gorriones por un as? Ahora bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin disposición de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, todos los cabellos de vuestra cabeza están contados. No temáis, pues vosotros valéis más que muchos gorriones”. “A todo aquel que me confiese delante de los hombres, Yo también lo confesaré delante de mi Padre celestial; mas a quien me niegue delante de los hombres, Yo también lo negaré delante de mi Padre celestial.