Santos Lorenzo Ruiz y compañeros, mártires

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Primera Lectura Job 1:6-22

Un día cuando los hijos de Dios fueron a presentarse delante de Yahvé, vino también entre ellos Satanás. Y dijo Yahvé a Satanás: “¿De dónde vienes?” Respondió Satanás a Yahvé y dijo: “Acabo de dar una vuelta por la tierra y pasearme por ella.” Y preguntó Yahvé a Satanás: “¿Has reparado en mi siervo Job?, pues no hay ninguno como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.” Respondió Satanás a Yahvé, y dijo: “¿Acaso teme Job a Dios desinteresadamente? 10. ¿No le has rodeado con tu protección por todas partes a él, su casa y todo cuanto tiene? Has bendecido la obra de sus manos, y su hacienda se ha multiplicado sobre la tierra. Pero anda, extiende tu mano y toca cuanto es suyo, y verás cómo te maldice en la cara.” Dijo entonces Yahvé a Satanás: “He aquí que todo cuanto tiene está en tu mano; pero no extiendas tu mano contra su persona.” Con esto se retiró Satanás de la presencia de Yahvé. Ahora bien, mientras un día sus hijos y sus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano mayor, llegó un mensajero a Job y dijo: “Estaban los bueyes arando, y las asnas paciendo junto a ellos, cuando cayeron sobre ellos los sabeos y se los llevaron, pasando a cuchillo a los siervos. Y yo solo he escapado para traerte la noticia.” Todavía estaba este hablando, cuando llegó otro, que dijo: “Fuego de Dios ha caído del cielo, que abrasó a las ovejas y a los siervos, devorándolos; yo solo he podido escapar para traerte la noticia.” Todavía estaba este hablando, cuando vino otro, que dijo: “Los caldeos, divididos en tres cuadrillas, cayeron sobre los camellos y se los llevaron, pasando a cuchillo a los siervos; y yo solo he escapado para traerte la noticia.” Aún estaba este hablando, cuando entró otro y dijo: “Mientras tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano mayor, sobrevino del otro lado del desierto un gran viento, que sacudió las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, que quedaron muertos; y yo solo he escapado para traerte la noticia.” Entonces Job se levantó, rasgó su manto y se rapó la cabeza. Y postrado en tierra adoró, y dijo: “Desnudo salí de las entrañas de mi madre y desnudo volveré allá. Yahvé lo ha dado, Yahvé lo ha quitado. ¡Sea bendito el nombre de Yahvé!” En todo esto no pecó Job, ni dijo palabra insensata contra Dios.

Salmo Responsorial Sal 17:1bcd, 2-3, 6-7

Oración de David. Escucha, oh Yahvé, una justa demanda; atiende a mi clamor; oye mi plegaria, que no brota de labios hipócritas.

Que mi sentencia venga de Ti; tus ojos ven lo que es recto. Si escrutas mi corazón, si me visitas en la noche, si me pruebas por el fuego, no encontrarás malicia en mí.

Te invoco, oh Dios, porque sé que Tú responderás; inclina a mi tu oído, y oye mis palabras. Ostenta tu maravillosa misericordia, oh Salvador de los que se refugian en tu diestra, contra tus enemigos.

Evangelio Lc 9:46-50

Y entró en ellos la idea: ¿Quién de entre ellos sería el mayor? Viendo Jesús el pensamiento de sus corazones, tomó a un niño, púsolo junto a Sí, y les dijo: “Quien recibe a este niño en mi nombre, a Mí me recibe; y quien me recibe, recibe al que me envió; porque el que es el más pequeño entre todos vosotros, ese es grande”. Entonces Juan le respondió diciendo: “Maestro, vimos a un hombre que expulsaba demonios en tu nombre, y se lo impedíamos, porque no (te) sigue con nosotros”. Mas Jesús le dijo: “No impidáis, pues quien no está contra vosotros, por vosotros está”.