Old Testament Reading 1 Gn 1:1-2:2
Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era confusión y caos, y tinieblas cubrían la faz del abismo, mas el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas. Y dijo Dios: “Haya luz”; y hubo luz. Vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Llamó Dios a la luz día, y a las tinieblas llamó noche. Y hubo tarde y hubo mañana: primer día. Después dijo Dios: “Haya un firmamento en medio de las aguas que separe unas aguas de otras”. E hizo Dios el firmamento, y separó las aguas que estaban bajo el firmamento de las aguas que estaban sobre el firmamento. Y así fue. Llamó Dios al firmamento cielo; y hubo tarde y hubo mañana: día segundo. Y dijo Dios: “Júntense en un lugar las aguas que quedan bajo el cielo y aparezca lo seco”. Llamó Dios a lo seco tierra, y a la reunión de las aguas llamó mares. Y vio Dios que estaba bien. Después dijo Dios: “Brote la tierra hierba verde, plantas que den semilla, árboles frutales que produzcan fruto según su especie y cuya semilla esté en ellos sobre la tierra”. Y así fue. Brotó, pues, la tierra hierba verde, plantas que tenían en sí semilla según su especie, y árboles que producían frutos y cuya semilla se hallaba en ellos según su especie. Y vio Dios que estaba bien. Y hubo tarde y hubo mañana: día tercero. Luego dijo Dios: “Haya lumbreras en el firmamento del cielo, que separen el día de la noche y sirvan de señales y (marquen) las estaciones, días y años. Sirvan también de lumbreras en el firmamento del cielo para alumbrar la tierra”. Y así fue. Hizo, pues, Dios las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para presidir el día, y la lumbrera menor para presidir la noche, y las estrellas. Púsolas Dios en el firmamento del cielo para alumbrar la tierra, para regir el día y la noche y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que estaba bien. Y hubo tarde y hubo mañana: día cuarto. Después dijo Dios: “Pululen las aguas multitud de seres vivientes; y vuelen aves sobre la tierra debajo del firmamento del cielo”. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todos los seres vivientes que marchan arrastrándose, de los cuales hierven las aguas, según su especie; y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que estaba bien. Y Dios los bendijo, diciendo: “Sed fecundos y multiplicaos y henchid las aguas en los mares; y multiplíquense las aves sobre la tierra”. Y hubo tarde y hubo mañana: día quinto. Luego Dios dijo: “Produzca la tierra seres vivientes según su especie: animales domésticos, reptiles, bestias salvajes, según su especie”. Y así fue. Hizo, pues, Dios las bestias salvajes según su especie, y los animales domésticos según su especie, y todo reptil de la tierra según su especie. Y vio Dios que estaba bien. Después dijo Dios: “Hagamos al hombre a imagen nuestra, según nuestra semejanza; y domine sobre los peces del mar y las aves del cielo, sobre las bestias domésticas, y sobre toda la tierra y todo reptil que se mueve sobre la tierra”. Y creó Dios al hombre a imagen suya; a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó. Los bendijo Dios; y les dijo Dios: “Sed fecundos y multiplicaos, y henchid la tierra y sometedla; y dominad sobre los peces del mar y las aves del cielo, y sobre todos los animales que se mueven sobre la tierra”. Después dijo Dios: “He aquí que Yo os doy toda planta portadora de semilla sobre la superficie de toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto de árbol con semilla, para que os sirvan de alimento. Y a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del cielo, y a todo lo que se mueve sobre la tierra, que tiene en sí aliento de vida, les doy para alimento toda hierba verde”. Y así fue. Vio Dios todo cuanto había hecho; y he aquí que estaba muy bien. Y hubo tarde y hubo mañana: día sexto. Fueron, pues, acabados el cielo y la tierra con todo el ornato de ellos. El día séptimo terminó Dios la obra que había hecho; y descansó en el día séptimo de toda la obra que había hecho.
Old Testament Psalm 1 Sal 104:1-2, 5-6, 10, 12, 13-14, 24, 35
1. ¡Bendice a Yahvé, alma mía! ¡Yahvé, Dios mío, cuán grande eres! Te has vestido de majestad y de belleza, envuelto en luz como en un manto. Extendiste el cielo como un cortinaje;
Cimentaste la tierra sobre sus bases de suerte que no vacile jamás. La habías cubierto con el océano como de un manto; las aguas se posaban sobre los montes.
Haces correr en arroyos las fuentes que brotan entre los montes,
A sus orillas posan las aves del cielo, que cantan entre el ramaje.
Desde tu morada riegas los montes; la tierra se sacia del fruto de tus obras. Produces el heno para los ganados, y las plantas que sirven al hombre, para que saque pan de la tierra,
24. ¡Cuán variadas son tus obras, oh Yahvé! Todo lo hiciste con sabiduría; llena está la tierra de tus riquezas.
35. ¡Sean quitados de la tierra los pecadores y no haya más impíos! ¡Bendice, alma mía, a Yahvé! ¡Hallelú Yah!
Old Testament Reading 2 Gn 22:1-18
Después de esto probó Dios a Abrahán, y le dijo “¡Abrahán!” “Heme aquí”, contestó este. Le dijo entonces: “Toma a tu hijo único, a quien amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah, y ofrécele allí en holocausto sobre uno de los montes que Yo te mostraré.” Se levantó, pues, Abrahán muy de mañana, aparejó su asno y tomó consigo dos de sus criados y a Isaac, su hijo; después de partir leña para el holocausto se puso en camino para ir al lugar que Dios le había indicado. Cuando al tercer día Abrahán alzó los ojos y vio el lugar desde lejos, dijo a sus mozos: “Quedaos aquí con el asno; yo y el niño iremos hasta allá para adorar, y después volveremos con vosotros.” Tomó, pues, Abrahán la leña para el holocausto, la cargó sobre Isaac, su hijo, y tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y caminaron los dos juntos. Y se dirigió Isaac a Abrahán, su padre diciendo: “Padre mío”; el cual respondió: “Heme aquí, hijo mío”. Y dijo (Isaac): “He aquí el fuego y la leña, mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?” Contestó Abrahán: “Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío.” Y siguieron caminando los dos juntos. Llegado al lugar que Dios le había indicado, erigió Abrahán allí el altar, y dispuso la leña, después ató a Isaac su hijo, y le puso sobre el altar, encima de la leña. Y alargando su mano tomó Abrahán el cuchillo para degollar a su hijo, cuando he aquí que el Ángel de Yahvé le llamó desde el cielo, diciendo: “¡Abrahán, Abrahán!” Él respondió: “Heme aquí.” Dijo entonces (el Ángel): “No extiendas tu mano contra el niño, ni le hagas nada; pues ahora conozco que eres temeroso de Dios, ya que no has rehusado darme tu hijo, tu único.” Y alzó Abrahán los ojos y miró, y vio detrás de él un carnero, enredado por los cuernos en un zarzal. Fue Abrahán y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Y dio Abrahán a aquel lugar el nombre de “Yahvé ve” por donde se dice hoy día: “En el monte de Yahvé se verá”. El Ángel de Yahvé llamó a Abrahán por segunda vez desde el cielo, y dijo: “Por mí mismo he jurado, dice Yahvé: Por cuanto has hecho esto, y no has rehusado darme a tu hijo, tu único, te colmaré de bendiciones y multiplicaré grandemente tu descendencia como las estrellas del cielo, y como las arenas de la orilla del mar, y tus descendientes poseerán la puerta de sus enemigos; y en tu descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra, porque has obedecido mi voz.”
Old Testament Psalm 2 Sal 16:5, 8, 9-10, 11
Yahvé es la porción de mi herencia y de mi cáliz; Tú tienes en tus manos mi suerte.
Tengo siempre a Yahvé ante mis ojos, porque con Él a mi diestra no seré conmovido.
Por eso se alegra mi corazón y se regocija mi alma, y aun mi carne descansará segura; pues Tú no dejarás a mi alma en el sepulcro, ni permitirás que tu santo experimente corrupción.
Tú me harás conocer la senda de la vida, la plenitud del gozo a la vista de tu rostro, las eternas delicias de tu diestra.
Old Testament Reading 3 Ex 14:15-15:1
Y dijo Yahvé a Moisés “¿Por qué sigues clamando a mí? Manda a los hijos de Israel que se pongan en marcha. Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los hijos de Israel entren en medio del mar a pie enjuto. Yo, entretanto, endureceré el corazón de los egipcios para que entren tras ellos, y se manifestará mi gloria en el Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería. Y conocerán los egipcios que Yo soy Yahvé, cuando haya manifestado mi gloria en el Faraón, en sus carros y en su caballería. Se levantó entonces el Ángel de Yahvé que marchaba al frente del ejército de Israel, y se puso detrás de ellos. Se levantó también la columna de nube de delante de ellos, y se colocó a la espalda, intercalándose así entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. Era nube y tinieblas (por una parte) , y (por la otra) iluminaba la noche, de modo que no pudieron acercarse aquellos a estos en toda la noche. Extendió Moisés su mano sobre el mar, y Yahvé hizo soplar un viento del Oriente muy fuerte durante toda la noche, el cual hizo retroceder el mar y lo dejó seco, y se dividieron las aguas. Entonces los hijos de Israel entraron en medio del mar a pie enjuto, formando para ellos las aguas una muralla a su derecha y a su izquierda. Los egipcios los persiguieron y entraron en pos de ellos, todos los caballos del Faraón, sus carros y su caballería, hasta el medio del mar. Llegada la vigilia de la mañana, echó Yahvé una mirada desde la columna de fuego y de humo hacia el ejército de los egipcios, y puso en consternación al ejército egipcio. Quitó las ruedas de sus carros, de suerte que no podían avanzar sino con gran dificultad. Dijeron por tanto los egipcios: “Huyamos delante de Israel, porque Yahvé pelea por ellos contra los egipcios.” Entonces dijo Yahvé a Moisés: “Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros y sobre su caballería.” Extendió Moisés su mano sobre el mar, y al rayar el alba el mar volvió a su sitio; de modo que los egipcios queriendo huir se vieron frente a las (aguas). Así arrojó Yahvé a los egipcios en medio del mar. Pues reuniéndose las aguas cubrieron los carros y la gente de a caballo y todo el ejército del Faraón, que había entrado en el mar para seguirlos, y no escapó ni siquiera uno de ellos. Mas los hijos de Israel pasaron a pie enjuto por en medio del mar, teniendo las aguas por muralla a su derecha y a su izquierda. Aquel día salvó Yahvé a Israel de mano de los egipcios; y vio Israel a los egipcios muertos a orillas del mar. Y cuando Israel vio la mano poderosa que Yahvé había extendido contra los egipcios, temió el pueblo a Yahvé, y creyeron en Yahvé y en Moisés, su siervo. Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cántico a Yahvé. Dijeron así: “Cantaré a Yahvé por su altísima gloria; arrojó al mar al caballo y a su jinete.
Old Testament Psalm 3 Ex 15:1-2, 3-4, 5-6, 17-18
Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cántico a Yahvé. Dijeron así: “Cantaré a Yahvé por su altísima gloria; arrojó al mar al caballo y a su jinete. Yahvé es mi fortaleza y (el objeto) de mi canción. Él me ha salvado; Él es mi Dios, a quien celebraré, el Dios de mi padre, a quien he de ensalzar.
El Señor es un guerrero poderoso; Yahvé es su nombre. Ha precipitado en el mar los carros del Faraón y su ejército; la flor de sus capitanes se hundió en el Mar Rojo.
Los cubrió el abismo; como una piedra cayeron al fondo. Tu diestra, Yahvé, es admirable por su poder; tu diestra, Yahvé, aplasta al enemigo.
Tú los condujiste y los plantaste en el monte de tu herencia; en el lugar que Tú, oh Yahvé, preparaste para tu sede; en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos. Yahvé reinará por siempre jamás.”
Old Testament Reading 4 Is 54:5-14
Porque esposo tuyo es tu Creador, cuyo nombre es Yahvé de los ejércitos, y tú redentor es el Santo de Israel, que se llama Dios de toda la tierra. Pues Yahvé te ha llamado (de nuevo) como a una mujer abandonada y afligida de espíritu, como a la esposa de la juventud que ha sido repudiada, dice tu Dios. Por un breve momento te abandoné; mas con gran misericordia te acogeré de nuevo. En un desborde de ira te oculté por un instante mi rostro; pero con eterna misericordia tuve compasión de ti, dice Yahvé, tu Redentor. Pues esto es para Mí (como lo de) las aguas de Noé, cuando juré que las aguas de Noé no inundarían más la tierra; así he jurado no enfurecerme más contra ti, ni amenazarte. Aun cuando se muevan los montes y vacilen los collados, mi misericordia no se alejará de ti, y no vacilará mi alianza de paz, dice el que se compadece de ti, Yahvé. Pobrecita, azotada por la tempestad, y que estás sin consuelo, he aquí que Yo asentaré tus piedras sobre carbunclos, y te cimentaré sobre zafiros. Construiré tus almenas con rubíes, tus puertas con piedras de cristal; y toda tu muralla con piedras preciosas. Todos tus hijos serán instruidos por Yahvé, y gozarán de abundancia de paz. Serás restablecida en justicia; y estarás lejos de la opresión, pues nada tendrás que temer; y lejos del espanto, el cual no te alcanzará más.
Old Testament Psalm 4 Sal 30:2, 4, 5-6, 11-12, 13
Yo te alabo, Yahvé, porque me libraste y no dejaste que a costa mía se alegraran mis enemigos.
Tú, Yahvé, sacaste mi vida del sepulcro; me sacaste de entre los que descienden a la fosa.
Cantad himnos a Yahvé vosotros sus santos, dad gracias al Nombre de Su santidad. Porque su enojo dura un instante, mas su benevolencia es por toda la vida, como el llanto viene al anochecer y con la aurora vuelve la alegría.
Me oyó Yahvé y tuvo compasión de mí; Yahvé vino en mi socorro. Convertiste en danza mi llanto desataste mi cilicio y me ceñiste de alegría,
para que mi alma te cante himnos sin cesar. ¡Oh Yahvé, Dios mío, te alabaré eternamente!
Old Testament Reading 5 Is 55:1-11
1. ¡Oh vosotros, sedientos todos, venid a las aguas! Venid también los que no tenéis dinero, comprad y comed; sí, venid y comprad, sin dinero y sin pago, vino y leche. 2. ¿Por qué pagáis dinero por lo que no es pan, y os fatigáis por lo que no puede saciaros? ¡Escuchadme con atención y comeréis lo que es bueno, y vuestra alma se recreará con pingües manjares! Prestad vuestro oído y venid a Mí; escuchad, y vivirá vuestra alma, y Yo haré con vosotros una alianza eterna (según) las misericordiosas promesas dadas a David. Mira, Yo le he constituido como testigo para los pueblos, como caudillo y maestro de las naciones. He aquí que llamarás a pueblos que no conocías, y naciones que te eran desconocidas correrán hacia ti por amor de Yahvé, tu Dios, y del Santo de Israel, pues Él te ha glorificado. Buscad a Yahvé mientras puede ser hallado, invocadle mientras está cerca. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus designios, y conviértase a Yahvé, que tendrá de él misericordia, y a nuestro Dios, porque es rico en perdonar. Pues mis pensamientos no son vuestros pensamientos, y vuestros caminos no son mis caminos, dice Yahvé. Así como el cielo es más alto que la tierra, así mis caminos son más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos que vuestros pensamientos. Como la lluvia y la nieve bajan del cielo, y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, y la fecundan y hacen germinar, para que dé simiente al que siembra, y pan al que come; así será la palabra mía que sale de mi boca: no volverá a Mí sin fruto, sin haber obrado lo que Yo quería, y ejecutado aquellas cosas que Yo le ordenara.
Old Testament Psalm 5 Is 12:2-3, 4, 5-6
He aquí que Dios es mi salvación; tendré confianza y no temeré, porque mi fortaleza y mi canto, es Yah, Yahvé, el cual ha sido mi salvación Sacaréis con regocijo el agua de las fuentes de salvación,
y diréis en aquel día: “Alabad a Yahvé, invocad su nombre; pregonad sus obras entre los pueblos, proclamad que es excelso su Nombre.
Cantad a Yahvé, porque ha hecho cosas gloriosas; que lo sepa la tierra entera. Prorrumpe en júbilo y canta, oh moradora de Sión; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.”
Old Testament Reading 6 Bar 3:9-15, 32-4:4
Escucha, Israel, los mandamientos de vida; aplica tus oídos para aprender la sabiduría. 10. ¿Cuál es el motivo, oh Israel, de que estés en tierra de enemigos? 11. ¿Y de que hayas envejecido en país extranjero, contaminándote con los muertos, y de que ya se te cuente en el número de los que descienden al sepulcro? Porque has abandonado la fuente de la sabiduría. Si hubieses andado por la senda de Dios, vivirías en perpetua paz. Aprende dónde está la sabiduría, dónde la fortaleza, dónde la inteligencia, para que sepas también dónde hay longevidad y vida, y dónde está la luz de los ojos y la paz. 15. ¿Quién halló la morada de la (sabiduría)? ¿Quién penetró en sus tesoros?
Solamente Aquel que sabe todas las cosas, la conoce y la descubrió con su inteligencia; Aquel que fundó la tierra para siempre y la pobló de animales y cuadrúpedos; Aquel que envía la luz y ella marcha; la llama y ella obedece temblando. Las estrellas difunden su luz en sus atalayas, y lo hacen con alegría. Fueron llamadas, y dijeron: “Aquí estamos”; y gozosas dieron luz al que las creó. Este es nuestro Dios, ningún otro será reputado por tal a su lado. Él halló todos los caminos de la sabiduría, y la dio a su siervo Jacob, y a Israel, su amado. Después de esto, se ha dejado ver sobre la tierra, y conversó con los hombres. Este es el libro de los mandamientos de Dios, y la Ley que permanece eternamente. Todos los que la guardan, llegarán a la vida; mas los que la abandonan, a la muerte. Conviértete, Jacob, y tenla asida; camina al resplandor de su luz. No des tu gloria a otro, ni tu dignidad a una nación extraña. Dichosos somos nosotros, los de Israel, porque sabemos lo que agrada a Dios.
Old Testament Psalm 6 Sal 19:8, 9, 10, 11
La Ley de Yahvé es perfecta, restaura el alma. El testimonio de Yahvé es fiel, hace sabio al hombre sencillo.
Los preceptos de Yahvé son rectos, alegran el corazón. La enseñanza de Yahvé es clara, ilumina los ojos.
El temor de Yahvé es santo, permanece para siempre. Los juicios de Yahvé son la verdad, todos son la justicia misma,
más codiciables que el oro, oro abundante y finísimo; más sabrosos que la miel que destila de los panales.
Old Testament Reading 7 Ez 36:16-17a, 18-28
Y me llegó la palabra de Yahvé, diciendo: “Hijo de hombre, mientras los de la casa de Israel habitaban en su tierra, la contaminaron con su proceder y sus malas obras. Era su conducta delante de Mí como la inmundicia de una mujer en su impureza.
Por lo cual derramaré mi ira sobre ellos, a causa de la sangre que derramaron sobre el país y porque lo contaminaron con sus ídolos. Por eso los he dispersado entre las naciones y fueron diseminados por los países; así los juzgué según sus caminos y conforme a sus obras. Mas llegados a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo Nombre, pues se decía de ellos: «Estos son el pueblo de Yahvé, pero de la tierra de Él han salido». Sin embargo los perdoné por amor a mi santo Nombre, al que la casa de Israel había deshonrado entre las naciones adonde llegaron. Por eso, di a la casa de Israel: Así dice Yahvé, el Señor: No por vosotros hago (esto), oh casa de Israel, sino por mi santo Nombre, al que vosotros habéis profanado entre las naciones a donde llegasteis. Y santificaré mi gran Nombre que ha sido deshonrado entre los gentiles, el cual vosotros profanasteis en medio de ellos; y conocerán los gentiles que Yo soy Yahvé, el Señor cuando haga patente mi santidad en vosotros, viéndolo ellos. Pues Yo os sacaré de entre los gentiles, os recogeré de todos los países y os llevaré a vuestra propia tierra. Y derramaré sobre vosotros agua limpia para que quedéis limpios, y os purificaré de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos. Os daré un corazón nuevo, y pondré en vosotros un espíritu nuevo; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Infundiré mi Espíritu en vuestro corazón y haré que sigáis mis mandamientos y observéis mis leyes, poniéndolas por obra. Y habitaréis en la tierra que Yo di a vuestros padres; y vosotros seréis el pueblo mío, y Yo seré vuestro Dios.
Old Testament Psalm 7 Sal 42:3, 5; 43:3, 4
porque mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré y estaré en la presencia de Dios?
Me acuerdo -y el recuerdo me parte el alma- de cómo caminaba yo al frente de la noble cohorte hacia la casa de Dios, entre cantares de júbilo y alabanza, en festivo cortejo.
Envíame tu luz y tu verdad; que ellas me guíen y me conduzcan a tu santo monte, a tus tabernáculos.
Así llegaré al altar de Dios, al Dios que es la alegría de mi gozo; y te alabaré al son de la cítara oh Dios, Dios mío.
Epístola Rom 6:3-11
3. ¿Ignoráis acaso que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, en su muerte fuimos bautizados? Por eso fuimos, mediante el bautismo, sepultados junto con Él en la muerte, a fin de que como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros caminemos en nueva vida. Pues si hemos sido injertados (en Él) en la semejanza de su muerte, lo seremos también en la de su resurrección, sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado (con Él) para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado; pues el que murió, justificado está del pecado. Y si hemos muerto con Cristo, creemos que viviremos también con Él; sabiendo que Cristo, resucitado de entre los muertos, ya no muere; la muerte ya no puede tener dominio sobre Él. Porque la muerte que Él murió, la murió al pecado una vez para siempre; mas la vida que Él vive, la vive para Dios. Así también vosotros teneos por muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.
Old Testament Psalm 8 Sal 118:1-2, 16-17, 22-23
1. ¡Hallelú Yah! Alabad a Yahvé porque es bueno, porque su misericordia permanece para siempre. Diga ahora la casa de Israel: “Su misericordia permanece para siempre.”
la diestra de Yahvé se alzó muy alto, la diestra de Yahvé ha hecho proezas. No moriré, sino que viviré; y publicaré las hazañas de Yahvé.
La piedra que rechazaron los constructores ha venido a ser la piedra angular. Obra de Yahvé es esto, admirable ante nuestros ojos.
Evangelio Mt 28:1-10
Después del sábado, cuando comenzaba ya el primer día de la semana, María la Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. Y he ahí que hubo un gran terremoto, porque un ángel del Señor bajó del cielo, y llegándose rodó la piedra, y se sentó encima de ella. Su rostro brillaba como el relámpago, y su vestido era blanco como la nieve. Y de miedo a él, temblaron los guardias y quedaron como muertos. Habló el ángel y dijo a las mujeres: “No temáis, vosotras; porque sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí; porque resucitó, como lo había dicho. Venid y ved el lugar donde estaba. Luego, id pronto y decid a sus discípulos que resucitó de los muertos, y he aquí que os precederá en Galilea; allí lo veréis. Ya os lo he dicho”. Ellas, yéndose a prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, corrieron a llevar la nueva a los discípulos de Él. Y de repente Jesús les salió al encuentro y les dijo: “¡Salud!” Y ellas, acercándose, se asieron de sus pies y lo adoraron. Entonces Jesús les dijo: “No temáis. Id, avisad a los hermanos míos que vayan a Galilea; allí me verán”.