San Ignacio de Loyola, presbítero

Copiado al portapapeles

Abre Facebook y pégalo en tu publicación.

Primera Lectura Jer 26:1-9

Al principio del reinado de Joakim, hijo de Josías, rey de Judá, habló Yahvé en estos términos: “Así dice Yahvé: Ponte en el atrio de la Casa de Yahvé, y anuncia a las gentes de todas las ciudades de Judá, que vienen a adorar en la Casa de Yahvé, todas las palabras que Yo te he mandado decirles. No quites ni una palabra. Quizás te escuchen y se conviertan cada cual de su mal camino, para que Yo me arrepienta del mal que por sus malas obras he pensado hacerles. Les dirás: Así dice Yahvé: Si no me escucháis observando mi ley que he puesto delante de vosotros, y obedeciendo las palabras de mis siervos los profetas, que Yo os envío y que Yo no dejo de enviar, sin que les deis crédito, haré que esta Casa sea como Silo, y esta ciudad una maldición para todas las naciones de la tierra.” Ahora bien, oyeron los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo cómo Jeremías decía estas palabras en la Casa de Yahvé; y sucedió que al acabar Jeremías de anunciar todo lo que Yahvé le había mandado decir a todo el pueblo, le prendieron los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo, diciendo: “¡Morirás sin remedio!” 9. ¿Cómo profetizas en nombre de Yahvé, diciendo: «Como Silo será esta Casa, y esta ciudad quedará destruida de modo que nadie la habite»?” Y se reunió todo el pueblo contra Jeremías en la Casa de Yahvé.

Salmo Responsorial Sal 69:5, 8-10, 14

Más que los cabellos de mi cabeza son los que sin causa me odian. Son demasiado poderosos para mis fuerzas los que injustamente me hostilizan, y tengo que devolver lo que no he robado.

Es por tu causa si he sufrido oprobio y mi rostro se ha cubierto de confusión. He venido a ser un extraño para mis hermanos; los hijos de mi madre no me conocen, porque me devora el celo de tu casa, y los baldones de los que te ultrajan cayeron sobre mí.

Mas yo dirijo a Ti mi oración, oh Yahvé, en tiempo favorable, oh Dios, escúchame según la grandeza de tu bondad, según la fidelidad de tu socorro.

Evangelio Mt 13:54-58

y fue a su patria, y les enseñaba en la sinagoga de ellos; de tal manera que estaban poseídos de admiración y decían: “¿De dónde tiene Este la sabiduría esa y los milagros? 55. ¿No es Este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? 56. ¿Y sus hermanas no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?” Y se escandalizaban de Él. Mas Jesús les dijo: “Un profeta no está sin honor sino en su país y en su familia”. Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.