San Juan Cancio, presbítero

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Primera Lectura Sant 2:14-17

14. ¿De qué sirve, hermanos míos, que uno diga que tiene fe, si no tiene obras? ¿Por ventura la fe de ese tal puede salvarle? Si un hermano o hermana están desnudos y carecen del diario sustento, y uno de vosotros les dice: “Id en paz, calentaos y saciaos”, mas no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿qué aprovecha aquello? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta como tal.

Salmo Responsorial Sal 112:1bc-2, 3-4, 5-7, 6-8, 9

1. ¡Hallelú Yah! Dichoso el hombre que teme a Yahvé, en sus preceptos halla el sumo deleite. Su descendencia será poderosa sobre la tierra; la estirpe de los rectos es bendecida.

En su casa hay bienestar y abundancia, y su justicia permanece para siempre. Para los rectos brilla una luz en las tinieblas: el Clemente, el Misericordioso, el Justo.

Bien le va al hombre que se compadece y presta; reglará sus negocios con discreción; nunca resbalará; el justo quedará en memoria eterna. No temerá malas nuevas; su corazón está firme, confiado en Yahvé.

nunca resbalará; el justo quedará en memoria eterna. No temerá malas nuevas; su corazón está firme, confiado en Yahvé. Su ánimo es constante, impávido, hasta ver confundidos a sus adversarios.

Distribuye y da a los pobres largamente; su justicia permanece para siempre, su triunfo será exaltado con gloria.

Evangelio Lc 6:27-38

A vosotros, empero, los que me escucháis, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian; bendecid a los que os maldicen; rogad por los que os calumnian. A quien te abofetee en la mejilla, preséntale la otra; y al que te quite el manto, no le impidas tomar también la túnica. Da a todo el que te pida; y a quien tome lo tuyo, no se lo reclames. Y según queréis que hagan los hombres con vosotros, así haced vosotros con ellos. Si amáis a los que os aman, ¿qué favor merecéis con ello? También los pecadores aman a los que los aman a ellos. Y si hacéis bien a quienes os lo hacen, ¿qué favor merecéis con ello? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis restitución, ¿qué favor merecéis con ello? Los pecadores también prestan a los pecadores, para recibir el equivalente. Vosotros, amad a vuestros enemigos; haced el bien y prestad sin esperar nada en retorno, y vuestra recompensa será grande, y seréis los hijos del Altísimo; de Él, que es bueno con los desagradecidos y malos”. “Sed misericordiosos como es misericordioso vuestro Padre. No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; absolved, y se os absolverá. Dad y se os dará; una medida buena y apretada y remecida y rebosante se os volcará en el seno; porque con la medida con que medís se os medirá”.