Viernes de la 23.ª semana del Tiempo Ordinario

Copiado al portapapeles

Abre Facebook y pégalo en tu publicación.

Primera Lectura 1Cor 9:16-19, 22b-27

Porque si predico el Evangelio no tengo ninguna gloria, ya que me incumbe hacerlo por necesidad; pues ¡ay de mí, si no predicare el Evangelio! Si hago esto voluntariamente tengo galardón; mas si por fuerza (para eso) me ha sido confiada mayordomía. 18. ¿Cuál es pues mi galardón? Que predicando el Evangelio hago sin cargo el Evangelio, por no (exponerme a) abusar de mi potestad en el Evangelio. Porque libre de todos, a todos me esclavicé, por ganar un mayor número.

Con los débiles me hice débil, por ganar a los débiles; me he hecho todo para todos, para de todos modos salvar a algunos. Todo lo hago por el Evangelio, para tener parte en él. 24. ¿No sabéis que en el estadio los corredores corren todos, pero uno solo recibe el premio? Corred, pues, de tal modo que lo alcancéis. Y todo el que entra en la liza se modera en todo; ellos para ganar una corona corruptible, y nosotros, en cambio, por una incorruptible. Yo, por tanto, corro así, no como al azar; así lucho, no como quien hiere el aire; sino que castigo mi cuerpo y lo esclavizo; no sea que, habiendo predicado a los demás, yo mismo resulte descalificado.

Salmo Responsorial Sal 84:3, 4, 5-6, 12

Suspirando, desfalleciendo, anhela mi alma los atrios de Yahvé. Mi corazón y mi carne claman ansiosos hacia el Dios vivo.

Hasta el gorrión halla una casa, y la golondrina un nido para poner sus polluelos, junto a tus altares, Yahvé de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.

Dichosos los que moran en tu casa y te alaban sin cesar. Felices aquellos cuya fuerza viene de Ti, y tienen su corazón puesto en tu camino santo.

Porque sol y escudo es Yahvé Dios; Él da gracia y da gloria. Él no rehúsa ningún bien a los que caminan en inocencia.

Evangelio Lc 6:39-42

Les dijo también una parábola: “¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en algún hoyo? No es el discípulo superior al maestro, sino que todo discípulo cuando llegue a ser perfecto será como su maestro. 41. ¿Cómo es que ves la pajuela que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que está en tu propio ojo? 42. ¿Cómo puedes decir a tu hermano: «Hermano, déjame que te saque la pajuela de tu ojo», tú que no ves la viga en el tuyo? Hipócrita, quita primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver bien para sacar la pajuela del ojo de tu hermano”.