Viernes de la 30.ª semana del Tiempo Ordinario

Copiado al portapapeles

Abre Facebook y pégalo en tu publicación.

Primera Lectura Flp 1:1-11

Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos con los obispos y diáconos: gracia a vosotros y paz, de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de vosotros, y ruego siempre con gozo por todos vosotros en todas mis oraciones, a causa de vuestra participación en el Evangelio, desde el primer día hasta ahora. Tengo la firme confianza de que Aquel que en vosotros comenzó la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús. Y es justo que yo piense así de todos vosotros, por cuanto os llevo en el corazón; pues tanto en mis prisiones como en la defensa y confirmación del Evangelio todos vosotros sois partícipes de mi gracia. Porque testigo me es Dios de mi anhelo por todos vosotros en las entrañas de Cristo Jesús. Lo que pido en mi oración es que vuestro amor abunde más y más en conocimiento y en todo discernimiento, para que sepáis apreciar lo mejor y seáis puros e irreprensibles hasta el día de Cristo, llenos de frutos de justicia, por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

Salmo Responsorial Sal 111:1-2, 3-4, 5-6

1. ¡Hallelú Yah! Quiero honrar a Yahvé con todo mi corazón, en el coro de los justos y en la asamblea. Grandes son las obras de Yahvé: escudríñenlas los que las disfrutan.

Su obrar es todo majestad y esplendor, y su justicia permanece para siempre. Hizo sus maravillas para ser recordadas. Yahvé es benigno y compasivo;

Él da alimento a los que le temen; para siempre se acordará de su alianza. A su pueblo ha mostrado el poder de sus obras, dándole la herencia de las naciones.

Evangelio Lc 14:1-6

Como Él hubiese ido a casa de un jefe de los fariseos, un día sabático a comer, ellos lo acechaban. Estaba allí, delante de Él un hombre hidrópico. Tomando la palabra, Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: “¿Es lícito curar, en día sabático, o no?” Pero ellos guardaron silencio. Tomándolo, entonces, de la mano, lo sanó y lo despidió. Y les dijo: “¿Quién hay de vosotros, que viendo a su hijo o su buey caído en un pozo, no lo saque pronto de allí, aun en día de sábado?” Y no fueron capaces de responder a esto.