Primera Lectura Ef 3:14-19
Por esto doblo mis rodillas ante el Padre, de quien toma su nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra, para que os conceda, según la riqueza de su gloria, que seáis poderosamente fortalecidos por su Espíritu en el hombre interior; y Cristo por la fe habite en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en el amor, seáis hechos capaces de comprender con todos los santos qué cosa sea la anchura y largura y alteza y profundidad, y de conocer el amor de Cristo (por nosotros) que sobrepuja a todo conocimiento, para que seáis colmados de toda la plenitud de Dios.
Salmo Responsorial Sal 103:1bc-2, 3-4, 8-9, 13-14, 17-18a
De David. Bendice a Yahvé, alma mía, y todo cuanto hay en mí bendiga su santo Nombre. Bendice a Yahvé, alma mía, y no quieras olvidar todos sus favores.
Es Él quien perdona todas tus culpas, quien sana todas tus dolencias. Él rescata de la muerte tu vida, Él te corona de bondad y misericordia.
Misericordioso y benigno es Yahvé, tarde en airarse y lleno de clemencia. No está siempre acusando, ni guarda rencor para siempre.
Como un padre que se apiada de sus hijos, así Yahvé se compadece de los que le temen. Porque Él sabe de qué estamos formados: Él recuerda que somos polvo.
Mas la misericordia de Yahvé permanece [desde la eternidad y] hasta la eternidad, con los que le temen, y su protección, hasta los hijos de los hijos, de los que conservan su alianza y recuerdan sus preceptos para cumplirlos.
Evangelio Mt 11:25-30
Por aquel tiempo Jesús dio una respuesta, diciendo: “Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque encubres estas cosas a los sabios y a los prudentes, y las revelas a los pequeños. Así es, oh Padre, porque esto es lo que te agrada a Ti. A Mí me ha sido transmitido todo por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre conoce bien nadie sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiere revelar (lo). Venid a Mí todos los agobiados y los cargados, y Yo os haré descansar. Tomad sobre vosotros el yugo mío, y dejaos instruir por Mí, porque manso soy y humilde en el corazón; y encontrareis reposo para vuestras vidas. Porque mi yugo es excelente; y mi carga es liviana”.