Los Santos Inocentes, mártires

Copiado al portapapeles

Abre Facebook y pégalo en tu publicación.

Primera Lectura 1Jn 1:5-2:2

Este es el mensaje que de Él hemos oído y que os anunciamos: Dios es luz y en Él no hay tiniebla alguna. Si decimos que tenemos comunión con Él y andamos en tinieblas, mentimos, y no obramos la verdad. Pero si caminamos a la luz, como Él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados, y limpiarnos de toda iniquidad. Si decimos que no hemos pecado, le declaramos a Él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. Hijitos míos, esto os escribo para que no cometáis pecado. Mas si alguno hubiere pecado, abogado tenemos ante el Padre: a Jesucristo el Justo. Él mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

Salmo Responsorial Sal 124:2-3, 4-5, 7cd-8

si no hubiera estado Yahvé de nuestra parte cuando los hombres se levantaron contra nosotros, nos habrían tragado vivos al inflamarse contra nosotros su furor;

entonces nos habrían sumergido las aguas, el torrente habría pasado sobre nosotros y nuestra alma habría caído bajo las aguas tumultuosas.

Nuestra vida escapó como un pájaro del lazo de los cazadores. El lazo se ha roto y hemos quedado libres. Nuestro socorro está en el Nombre de Yahvé, el que hizo el cielo y la tierra.

Evangelio Mt 2:13-18

Luego que partieron, un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto, donde permanecerás, hasta que yo te avise. Porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.” Y él se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, y salió para Egipto, y se quedó allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por el profeta: “De Egipto llamé a mi hijo.” Entonces Herodes, viendo que los magos lo habían burlado, se enfureció sobremanera, y mandó matar a todos los niños de Betlehem y de toda su comarca, de la edad de dos años para abajo, según el tiempo que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió la palabra dicha por el profeta Jeremías: “Un clamor se hizo oír en Rama, llanto y alarido grande: Raquel llora a sus hijos y rehúsa todo consuelo, porque ellos no están más”.