Oración completa
Te adoro, Señor y Creador, oculto en el Santísimo Sacramento. Te adoro por todas las obras de tus manos, que me revelan tanta sabiduría, bondad y misericordia, oh Señor. Has derramado tanta belleza sobre la tierra, y ella me habla de tu belleza, aunque todas las cosas bellas no sean más que un pálido reflejo de ti, Belleza incomprensible. Y aunque te has escondido y has ocultado tu belleza, mi mirada, iluminada por la fe, llega hasta ti; mi alma reconoce a su Creador y Sumo Bien, y mi corazón se sumerge por completo en la oración de adoración.
Mi Señor y Creador, tu bondad me anima a conversar contigo. Tu misericordia suprime el abismo que separa al Creador de la criatura. Conversar contigo, oh Señor, es el deleite de mi corazón. En ti encuentro todo cuanto mi corazón podría desear. Aquí tu luz ilumina mi mente y le permite conocerte cada vez más profundamente. Aquí torrentes de gracias descienden sobre mi corazón. Aquí mi alma bebe la vida eterna. Oh mi Señor y Creador, solo tú, además de todos estos dones, te entregas a mí y te unes íntimamente con tu miserable criatura.
Oh Cristo, que mi mayor deleite sea verte amado y ver proclamadas tu alabanza y tu gloria, especialmente el honor de tu misericordia. Oh Cristo, permíteme glorificar tu bondad y misericordia hasta el último instante de mi vida, con cada gota de mi sangre y cada latido de mi corazón. Ojalá me transforme en un himno de adoración a ti. Cuando me encuentre en mi lecho de muerte, que el último latido de mi corazón sea un himno de amor que glorifique tu insondable misericordia. Amén.