Oración completa
{Haciendo una postración}
Oh SEÑOR y Dueño de mi vida, aleja de mí el espíritu de ociosidad, de curiosidad, de ambición y de palabras vanas.
{Haciendo una postración}
Concédeme, en cambio, a mí, tu siervo, el espíritu de castidad y humildad, de paciencia y amor al prójimo.
{Haciendo una tercera postración}
Sí, Señor y Rey, concédeme ver mis propios pecados y no juzgar a mi hermano, porque eres bendito por los siglos de los siglos. Amén.
Señor Jesucristo, Rey de reyes, tienes poder sobre la vida y la muerte. Conoces lo secreto y oculto, y ni nuestros pensamientos ni nuestros sentimientos te están escondidos. Sáname de la doblez; he pecado ante ti. Mi vida declina día tras día y mis pecados aumentan. Oh Señor, Dios de las almas y de los cuerpos, conoces la extrema fragilidad de mi alma y de mi carne. Dame fuerza en mi debilidad, oh Señor, y sostenme en mi miseria. Dame un alma agradecida para que nunca deje de recordar tus beneficios, oh Señor de infinita bondad. No te acuerdes de mis muchos pecados, sino perdona todas mis faltas. Oh Señor, no desprecies mi oración, la oración de un miserable pecador; sostenme con tu gracia hasta el fin, para que me proteja como en el pasado. Tu gracia me enseñó la sabiduría; bienaventurados quienes siguen sus caminos, porque recibirán la corona de la gloria. A pesar de mi indignidad, te alabo y te glorifico, oh Señor, porque tu misericordia para conmigo no tiene límites. Tú eres mi ayuda y mi protección. Sea alabado para siempre el nombre de tu majestad. A ti, Dios nuestro, sea dada la gloria. Amén.