Oración completa
Oh santo Ángel de Dios, ministro del imperio celestial, a quien Dios omnipotente ha confiado mi custodia: por su majestad y piedad, te suplico humildemente que guardes mi alma y mi cuerpo, y todos mis sentidos, de los deseos perversos e ilícitos; de los pensamientos nocivos, vanos e impuros; de las ilusiones de los espíritus malignos; de la corrupción de la mente y del cuerpo; y de las asechanzas de mis enemigos visibles e invisibles que buscan mi alma.
Sé para mí protector seguro dondequiera que vaya, de día y de noche, a toda hora y en todo momento; consérvame en obras puras y fortaléceme en el temor y amor de Jesucristo, con santos deseos. Y, después de esta vida miserable y caduca, conduce mi alma a la felicidad eterna, donde con Dios y todos los santos se alegre sin fin, por Nuestro Señor Jesucristo, a quien pertenecen el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Oh santo Ángel de Dios, ministro del imperio celestial, a quien Dios omnipotente ha confiado mi custodia: por su majestad y piedad, te suplico humildemente que guardes mi alma y mi cuerpo, y todos mis sentidos, de los deseos perversos e ilícitos; de los pensamientos nocivos, vanos e impuros; de las ilusiones de los espíritus malignos; de la corrupción de la mente y del cuerpo; y de las asechanzas de mis enemigos visibles e invisibles que buscan mi alma.
O SANCTE angele Dei, minister caelestis imperii, cui Deus omnipotens mei custodiam deputavit: per maiestatem eius et pietatem te humiliter deprecor, ut custodias animam meam et corpus meum: et omnes sensus meos a pravis et illicitis desideriis: a noxiis, vanis, et immundis cogitationibus, et ab illusionibus malignorum spirituum: a pollutione mentis et corporis: et ab insidiis inimicorum meorum visibilium et invisibilium quaerentium animam meam:
Sé para mí protector seguro dondequiera que vaya, de día y de noche, a toda hora y en todo momento; consérvame en obras puras y fortaléceme en el temor y amor de Jesucristo, con santos deseos. Y, después de esta vida miserable y caduca, conduce mi alma a la felicidad eterna, donde con Dios y todos los santos se alegre sin fin, por Nuestro Señor Jesucristo, a quien pertenecen el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
et sis mihi protector tutus, ubicumque iero diebus ac noctibus, horis atque momentis, et conserva me in mundo opere: et confirma me in timore et amore Iesu Christi cum sanctis desideriis: et post hanc miseram et caducam vitam perduc animam meam ad aeternam felicitatem: ubi cum Deo et omnibus sanctis gaudeat sine fine: praestante Domino nostro Iesu Christo: cui est honor et gloria in saeculorum saecula. Amen.